#CuscoDatos. El proyecto “Mejoramiento y ampliación del servicio de drenaje pluvial en cuatro distritos de Cusco”, que abarca Cusco, Wanchaq, Santiago y San Sebastián, acumula un retraso superior a los 300 días en el inicio de su frente más importante, ubicado en el sector Casuarinas. La demora obedece, según fuentes vinculadas a la obra, a la falta de definición oportuna de la ubicación de los tanques de tormenta, originada por conflictos sociales y una inadecuada gestión de socialización del expediente técnico por parte del Programa Nacional de Saneamiento Urbano (PNSU).
LA OBRA
El proyecto consiste en instalar una red de conductos para evacuar los excedentes de aguas pluviales hacia el río Huatanay. De acuerdo con el portal de Consulta de Inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas, el monto de inversión inicial fue de S/ 213 millones 579 mil 776 soles, pero luego se incrementó a S/ 357 millones 769 mil 2 soles.
PARALIZACIÓN
Tras más de 300 días sin actividad en el frente Casuarinas, el Consorcio Cachimayo —responsable de la ejecución— inició esta semana los trabajos en uno de los componentes clave: la construcción del tanque de tormenta tipo cisterna. La empresa sostiene que esta decisión refleja su compromiso por destrabar la obra y continuar con su ejecución, pese a que los retrasos, afirma, obedecieron a factores ajenos a su responsabilidad.
TRABAS
Desde el inicio del proyecto, comunidades locales bloquearon el acceso a los terrenos inicialmente previstos, lo que impidió el desarrollo de trabajos técnicos. Ante ello, la supervisión, en representación del PNSU y con facultades otorgadas por el contrato financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), instruyó al contratista realizar una reingeniería para reubicar los tanques, lo que paralizó más del 35% de la obra.
Sin embargo, tras más de diez meses de estudios e inversiones técnicas, la propia supervisión revirtió la decisión y ordenó retornar al diseño original, sin que se hubieran resuelto los problemas sociales ni técnicos existentes.
RIESGO
Diferentes fuentes señalaron que el PNSU y la supervisión que lo representa niegan haber ordenado la reubicación de los tanques de tormenta, una medida que, según las mismas fuentes, paralizó gran parte de la obra por más de 300 días. Luego de ese plazo, la supervisión emitió una contraorden, lo que generó en el contratista el derecho a solicitar la ampliación del plazo de ejecución.
Este hecho es grave, pues pone en riesgo la continuidad de la obra. Desconocer la responsabilidad en la paralización y negar la ampliación de plazo que correspondería llevaría, según las fuentes, a que se evalúe la resolución del contrato por un retraso cuyos responsables serían el PNSU y el supervisor. Estos hechos irregulares, añaden, deben ser revisados e investigados en detalle por el Ministerio de Vivienda.
CONSORCIO
Pese a estos obstáculos, el Consorcio Cachimayo ha continuado avanzando en los frentes disponibles. No obstante, los retrasos acumulados impactan directamente en el cronograma y comprometen los plazos establecidos para una infraestructura clave en la prevención de inundaciones en la ciudad del Cusco.